viernes, 3 de abril de 2009

Argentina se ganó u$s 2.500 millones en la piñata del G-20


La cumbre del G-20 dejó una buena noticia para la Argentina. El aumento en el capital del Fondo Monetario Internacional (FMI) significa un desembolso automático para el país equivalente a 2.500 millones de dólares, que pasarán a integrar las reservas de libre disponibilidad del Banco Central.
El acceso a esos recursos es consecuencia de la nueva emisión de Derechos Especiales de Giro (DEGs) acordada para el FMI, que ahora triplicó su capital. No es necesario entonces que la presidente Cristina Fernández retome por ahora la relación con el organismo, que su esposo Néstor Kirchner terminó abruptamente en 2005.
Por ahora no está en los planes de la Argentina la posibilidad de volver a pedir un crédito del organismo, como el que solicitó México por 40.000 millones de dólares aprovechando una nueva línea que flexibiliza las condiciones de acceso. Quizás para el año próximo.
Los DEG (la moneda del FMI que surge de una canasta de dólares, euros y yenes) se integran directamente a las reservas y su destino lo definen los países. En poder del BCRA pueden servir para administrar la paridad cambiaria y acotar las subas del dólar o también pueden ser empleadas por el Ministerio de Economía para hacer frente a vencimientos de la deuda.
Sea como fuere, lo concreto es que se alejan del horizonte tanto los temores por una devaluación del peso como la eventualidad de un nuevo default.
Ayuda también al país el impacto que tendrán en la economía mundial las decisiones tomadas en la cumbre del G-20. Si la inyección de fondos que acordaron los países por u$s 1,1 billón adicionales que acumulará 5 billones hasta el 2010 tiene el resultado previsto se recuperará más pronto la economía global.
Esto significa alza en los precios de los commodities por una mayor demanda global, lo que también reducirá las tensiones cambiarias.

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