domingo, 13 de septiembre de 2009

Inflación oficial, menos alejada de las mediciones privadas

según el INDEC, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) subió en agosto 0,8%. Es el valor más alto desde el índice de abril y representa una tendencia al sinceramiento de las estadísticas, ya que la diferencia con los cálculos privados, que en un momento llegaron a una relación de 3 a 1, hoy ya es inferior al 50%: todas las consultoras y centros de estudios que siguen la marcha de los precios pronosticaban una inflación de entre 1,0 y 1,5% para agosto.
Los rubros que más subieron para el INDEC, fueron los alimentos (1,2%), la indumentaria (1,1%) y los gastos para la salud (1,9%). El acumulado del año en el IPC oficial fue de 4,2% y si se miden los últimos doce meses, la cifra es de 5,9%.
Los precios mayoristas, en tanto, subieron 0,9% en agosto y desde enero suman un alza de 6,2%, siempre según la medición oficial. A su vez, el costo de la construcción aumentó 0,5% en el mes y 5,9% en lo que va del año.
Para las consultoras y los gremios, en cambio, la inflación real se ubica entre 12% y 15% anual. Después de las elecciones, entre el relajamiento de los controles gubernamentales sobre la canasta básica y la tibia recuperación del consumo que hizo crecer algo la demanda, algunos comercios remarcaron más que en toda la primera mitad del año.
La consultora Ecolatina calculó una inflación de 1,4% para agosto, del 9,1% en lo que va del año y del 14,3% en los últimos doce meses. El estudio de Miguel Bein estimó para agosto 1,5% y para el último año 14 por ciento. El de Orlando Ferreres, con buena llegada al Gobierno, midió 1,2% el mes pasado y habló de “serias dificultades para perforar el valor de un dígito mensual” en lo que queda de 2009. O sea, menos de uno por ciento, olvidarse.
El INDEC también divulgó los números de la canasta básica y asegura que hacen falta 1.025 pesos para que una familia tipo pueda comprar los bienes y servicios básicos para no caer en la pobreza. El precio implica un alza de 1,2% durante el mes pasado y de 4,6% en lo que va de 2009. En tanto, el valor de la Canasta Básica Alimentaria (CBA) que mide la frontera con la indigencia, fue calculada en $ 453,30 para un grupo familiar compuesto por un matrimonio y dos hijos. Subió 1,3% respecto de julio.
Lo que se advierte en la documentación oficial es el reconocimiento de los aumentos en carne y bebidas que corrieron para arriba los límites del pauperismo. Y la situación difícilmente mejore en los próximos meses ya que se prevé una nueva vuelta de tuerca por el lado de los servicios. Esto, según advierten algunos consultores en base a los números de pobreza que maneja la Iglesia, podría generar tensiones sociales en el conurbano bonaerense, ya que la asistencia oficial, con la recaudación ajustada, cada vez alcanza menos.

jueves, 10 de septiembre de 2009

El oro en u$s 1.000: tentador y riesgoso al mismo tiempo


El oro volvió a estar en boca de los inversores, que ven al metal amarillo como un refugio para protegerse de la debilidad del dólar y la inflación que avizoran para la economía norteamericana. La onza troy superó la marca psicológica de los 1.000 dólares en Nueva York y se ubica en los máximos de los últimos 18 meses y hay quienes pronostican que podría alcanzar nuevos récords antes de fin de año. Los futuros del oro superarían el nivel de u$s 1.033,90 por onza que tocaron en marzo del año pasado, de acuerdo a una encuesta realizada por Bloomberg entre analistas especializados en metales. Y el oro para entrega en diciembre subió hasta u$s 1.009,70 la onza en la división Comex de la Bolsa de Nueva York, tras superar la barrera de los u$s 1.000 por primera vez desde febrero.
Todos coinciden en que hay una alta probabilidad de que las políticas fiscales y monetarias extremadamente laxas creen problemas de inflación y el oro tradicionalmente fue un refugio contra la suba de precios en la economía. Al mismo tiempo, se presenta como un refugio de valor alternativo porque el estatus del dólar como reserva mundial está cada vez más cuestionado, lo cual hace que se debilite su paridad, incluyendo al oro. Hay quienes en base a estos datos pronostican un precio de hasta u$s 1.200 este mismo año, es decir, un alza de 20% respecto de los actuales precios.
La diversificación hacia otros activos hizo que el billete norteamericano cayera a valores mínimos frente a una canasta de monedas internacionales. La creciente evidencia de una recuperación global llevó a los inversores a moverse hacia operaciones con monedas más riesgosas. Un alza en las acciones europeas y estadounidenses apuntaló más el apetito del mercado por el riesgo y redujo la demanda por el dólar como refugio seguro.
Pero también hay quienes advierten que comprar a los actuales precios puede ser una apuesta riesgosa. Desde la prestigiosa Lex Column, el Financial Times londinense recuerda que en los últimos años hubo una amplia variedad de escenarios económicos que dispararon picos en el precio del metal; como estanflación, pánico financiero, obsesión especulativa y pérdida de valor de las monedas.
“En 1980, cuando la onza llegó a u$s 850 (que sigue siendo un récord en términos reales) las economías occidentales estaban bajo la presión de la segunda crisis del petróleo y una inflación sin precedentes en el período de posguerra. En marzo de 2008, el oro cruza por primera vez la barrera de los u$s 1.000 porque se lo consideraba un refugio seguro mientras se tambaleaba Bear Stearns. Tocó el mismo nivel unos meses después cuando llegaba a su pico la fiebre de los commodities, y ocurrió lo mismo a mediados de septiembre, cuando el colapso de Lehman creó tanta demanda que hubo que trabajar horas extra para producir lingotes de oro”.
El hilo conductor de estos tres episodios es el temor. Y hoy hay temor por la solidez de la moneda que se usa para fijar el precio del oro. El promedio ponderado por el comercio exterior del dólar estadounidense contra seis divisas se ha acerca al punto más bajo en muchos años de cerca de 77, comparado con el nivel de 121 de hace ocho años.
Pero el FT recuerda que quienes compraron cerca de los máximos pasaron años hasta poder recuperar la paz mental. ¿O se olvidan que el oro cotizó a 200 dólares durante varios años en la década de los 90? El influyente diario financiero sostiene que “hay maneras más inteligentes de adelantarse a la inflación, entre ellas, los ladrillos, y hasta las acciones, que tienen retornos históricamente superiores”.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Señales de deterioro en la capacidad de pago del país


El Índice de Capacidad de Pago de Argentina (ICPA) cayó en julio 6,4% respecto a junio pasado y se derrumbó 39,3% si se lo compara con el mismo mes de 2008, según el Centro de Estudios de la Nueva Economía (CENE) de la Universidad de Belgrano.
El índice ICPA se elabora en base a un promedio ponderado de cuatro indicadores: resultado fiscal primario medido en dólares, tipo de cambio real, reservas del Banco Central y saldo de la balanza comercial.
El director del CENE, Víctor Beker (foto), destacó que el descenso registrado refleja “una nueva caída en el superávit fiscal, que llegó apenas a u$s 201 millones, 85% menos que hace un año”.
“Ello se debe al incremento registrado en el gasto público, a una tasa interanual que más que duplica la del aumento verificado en los ingresos fiscales”, precisa el informe.
El superávit de balanza comercial también experimentó un descenso respecto a junio último aunque se situó por encima del nivel de julio de 2008.
El tipo de cambio real registró un leve descenso mientras que el nivel de reservas del Banco Central experimentó un sube incremento.

Argentina, con menos peso relativo en la región

La inestabilidad política, el restringido acceso al financiamiento, la corrupción y la inflación son los factores más problemáticos para hacer negocios en la Argentina, según el Reporte de Competitividad Global difundido ayer por el Foro Económico Mundial (WEF, sus siglas en inglés) y contribuyeron a que el país ocupe el puesto número 85 sobre 133 en el ránking de competitividad que la entidad elabora año tras año.
La Argentina ascendió tres puestos en la comparación interanual, desde el lugar 88, pero subió menos que otros países de la región, que escalaron más en el ránking de competitividad. Chile es el líder regional (30º) y Brasil escaló hasta el puesto 56. La Venezuela de Chávez está entre los peores y cayó hasta el puesto 113.
El WEF encontró en el desempeño de la Argentina “un resultado desalentador, dada la gran cantidad de fortalezas competitivas del país y el importante crecimiento del PBI observado entre la gran crisis económica del 2001 y el 2008”.
Entre las fortalezas, resalta la fuerza laboral “medianamente educada” y el “gran mercado” interno, que ocupó el puesto 23 entre todas las economías.
En cuanto al clima de negocios, el WEF, el trabajo fue muy crítico: “Existen serias fallas que siguen afectando el panorama de competitividad del país, las cuales representan incesantes vulnerabilidades en la difícil situación económica actual y potencial”.
El capítulo más negativo es el referido a la confianza en las instituciones. En la encuesta de calidad del entorno institucional, la Argentina ocupó el lugar 126. Eso “hace resaltar la profunda desconfianza de la comunidad empresarial y el pesimismo con respecto a la eficiencia y la transparencia del Gobierno, en relación con el estado de derecho y la imparcialidad en cuanto el trato con el sector privado”, sostuvo el WEF.
Asimismo, remarcó que “las dos últimas administraciones” adoptaron “políticas discrecionales” con las que “han erosionado la confianza de los inversores locales y extranjeros, lo que ha dado origen a la creación de un mayor incentivo para la salida de capitales”. Mencionó el intento de subir retenciones y la estatización de los aportes jubilatorios como ejemplo.
La Argentina también ocupó puestos bajos en cuanto a flexibilidad laboral (121), barreras comerciales (130), aliento a inversiones extranjeras (128) y presión impositiva (127), entre otros.

martes, 8 de septiembre de 2009

Se concretó el canje de deuda con una adhesión del 76%

El canje de deuda se cerró con una adhesión de 76%, con lo cual se modificó el perfil de la deuda al postergarse los vencimientos de los próximos años hasta 2014 y, aunque los nuevos bonos tienen una tasa mayor que la de los rescatados, se le resta presión a la caldera del Indec y sus polémicos índices de precios.
Concretamente, los dos tramos del canje de deuda lanzado en los últimos días por el Gobierno involucraba títulos PRE9, PR12 y Préstamos Garantizados (PG) residuales, en una primera instancia, y Boden 2014 y otros PG en la segunda, oficializada el último viernes.
El primer segmento involucraba $ 8.000 millones y el segundo, $ 14.000 millones. De esos $ 22.000 millones, el Gobierno recibió ofertas para canjear $ 16.700 millones, de los cuales $ 4.616 millones corresponden al primer tramo, en el que se concentraban los tenedores minoristas de bonos, y otros 12.085 millones de pesos, al segundo.
Era previsible que el canje resultara exitoso ya que al analizar el origen de las propuestas se advierte que más de $ 11.800 millones estaban en poder de organismos estatales, como la ANSeS y el Banco Nación.
Sin embargo, tanto el ministro Amado Boudou como el secretario de Financiamiento, Hernán Lorenzino, destacaron la "gran participación" del sector privado, que representó casi $ 5.000 millones. La reprogramación voluntaria de vencimientos de deuda implica un alivio de $ 7.261 millones de aquí a 2012 inclusive. Además, la emisión de los nuevos títulos ($ 4.353 millones de Bonar 2014 y $ $ 10.844 millones de Bonar 2015) implica una reducción nominal de obligaciones por $ 1.898 millones.
Estos dos títulos ajustarán por una tasa Badlar más 200 y 300 puntos básicos, respectivamente, lo que implica un rendimiento del orden del 15% anual. La tasa del Banco Central reemplazará al controvertido Coeficiente de Estabilización de Referencia (CER), que evoluciona en función de la medición oficial del costo de vida.
La adhesión al canje superó ampliamente el piso de 60% (equivalía a la participación oficial) fijado por Economía para calificar de exitosa la operación.
Lorenzino adelantó que por el momento no realizarán más canjes de deuda indexada, ya que la mayoría de las obligaciones atadas al CER que quedan son títulos de largo plazo que están en poder de la ANSeS, tras la estatización de los aportes jubilatorios de noviembre último.
Boudou resaltó que no habrá mayores inconvenientes para afrontar los vencimientos que quedan este año, el más importante de los cuales es el del cupón PBI en diciembre próximo por u$s 1.500 millones.

viernes, 4 de septiembre de 2009

A toda costa buscarán evitar la aparición de cuasimonedas


El déficit financiero de las provincias se acerca a los 10.000 millones de pesos, de los cuales la mitad corresponde a Buenos Aires. Es el doble del quebranto registrado en 2008 y son por lo menos 15 las jurisdicciones que ya tienen dificultades para pagar los sueldos de agosto. En este contexto, se escuchó hablar de la posibilidad de emitir bonos provinciales como aquellos que se utilizaron para salvar el bache fiscal de 2001 en Córdoba, Río Negro y también en La Plata.
Para los economistas, el día que se emita el primer nuevo patacón, lecop, lecor o como se llame ahora la cuasimoneda, será el principio del fin de la calma cambiaria. ¿Por qué? Simplemente porque la memoria de los argentinos se remontaría a los días previos al estallido de la convertibilidad a fines de 2001.
Esto lo sabe el Gobierno nacional y por esta razón es que, como sucedió con Schiaretti en Córdoba y con Scioli en Buenos Aires, los fondos del Tesoro aparecieron para apagar el incendio antes que se propagara. Pero la pregunta que se formulan los analistas de las cuentas fiscales es cuánto tiempo más podrá hacer frente la administración central a las urgencias provinciales en un contexto recesivo y con la recaudación diezmada. Hasta fin de año. Después urgirá conseguir financiamiento voluntario del mercado internacional, razón por la cual se busca arreglar las cuitas con el FMI, los holdouts y el Club de París, con una voluntad y una dinámica que no se vio en los últimos cuatro años.
Las cuasimonedas sirvieron para que las provincias zanjaran la crisis financiera de 2001, generada a partir de la conjunción de una caída de los recursos tributarios propios, de las transferencias nacionales y de las restricciones para acceder al crédito interno y externo.
La Rioja emitió bonos serie A y B, denominados Evita. Córdoba lanzaba los Lecor. Chaco pagaba los sueldos estatales con los bonos Quebracho, Tucumán sacó cuatro series de Tucu, Formosa tenía los Bocanfor y Entre Ríos los Federales. Buenos Aires sacó los Patacones con los que se pagaban sueldos y se podían cancelar impuestos locales. Con la recuperación de la economía, el Gobierno empezó a retirar los bonos en circulación: en y en junio de 2003, el Banco Central ya había rescatado 40%, pero la contrapartida es que las provincias todavía pagan a la Nación deuda que vence en 2011 y 2013, según cuenta Jorgelina do Rosario en El Cronista.
El Gobierno intentará por todos los medios evitar la reaparición de los bonos provinciales y esto es más sencillo que a fin de 2001 porque no existe ya la restricción de la ley de convertibilidad que impedía la emisión de pesos para cubrir déficit. Si fuera necesario y no hubiera alternativa, no habrá cuasimonedas pero sí volverá el déficit cuasifiscal. Para la macro es lo mismo, pero los efectos psicológicos quizás no se sientan en lo inmediato. El problema va a ser esconder la inflación que sobrevendrá a la emisión sin respaldo.

jueves, 3 de septiembre de 2009

Previsible reflejo de menor actividad económica en la recaudación


La recaudación de agosto acusó el impacto de la menor actividad económica y la retracción del consumo. Según informó la AFIP, el aumento fue de 4,2% respecto al mismo mes del año pasado, cifra que representa el menor aumento interanual de los últimos cuatro años, ya que no se ven porcentajes de suba semejantes desde mayo de 2005.
Los ingresos tributarios alcanzaron $ 25.272,3 millones; según informaron en conferencia de prensa el titular de la AFIP, Ricardo Echegaray (foto, adelante), y el secretario de Hacienda del Ministerio de Economía, Juan Carlos Pezoa (foto, detrás). Descontada la inflación, el incremento de la recaudación en términos reales se convierte en caída, no ya tomando los índices de precios que calculan los analistas privados sino también el IPC oficial. Otro dato que engrosó los resultados fue el capítulo de la seguridad social, que aportó $ 1.280 millones que el ao pasado iban a las AFJP. Si se deduce este aporte, el resultado del periodo hubiera mostrado una caída de 1%. Los aportes a la seguridad social –incluida la reforma previsional– treparon en agosto a $ 6.533 millones, lo que representa 56,7% más que el mismo mes de 2008.
El impacto de la menor actividad económica se vio reflejado en el impuesto a las Ganancias que aportó 6,2% menos que en agosto de 2008, debido a que las empresas esperan menos beneficios; mientras que el impuesto al cheque se contrajo 3%. El IVA DGI, que es el principal tributo por nivel de recaudación, creció 18,5%, por debajo de su promedio anual (es por las ventas de julio, mes en que la gripe A afectó fuertemente al comercio).
Donde se percibe más el deterioro es en los gravámenes vinculados al comercio exterior. Las retenciones a la exportación se derrumbaron 42,3%, mientras que los derechos de importación lo hicieron en 21,8%. Ocurre que el año pasado agosto fue un mes de buena recaudación ya que en ese mes, tras el voto no positivo por la resolución 125, se desataron las ventas de granos que estaban retenidos por parte de los exportadores en razón del paro agropecuario.
El resultado global hubiera sido peor de no haber mediado algunos trucos, como la dilación en las devoluciones de IVA y los reintegros a la exportación. Las cifras hablan por sí solas: la devolución de IVA bajó 43,1% respecto a agosto del año pasado, y los reintegros cayeron 50%.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Quieren anunciar vuelta al FMI en la reunión de Estambul

La intención del Gobierno es tener recompuesta la relación con el FMI para fin de mes o principios de octubre a más tardar, con el objetivo de poder presentar la noticia a la sociedad financiera internacional en el marco de la Asamblea Anual del Fondo que se realizará el mes próximo en Estambul.
La visita de dos directores del organismo de crédito en los últimos días facilitó las negociaciones. Tanto el ministro Economía Amado Boudou como el presidente del Banco Central se reunieron con el director de Investigaciones del FMI, Olivier Blanchard, quien disertó en las Jornadas Monetarias del BCRA. Y previamente lo hicieron con el jefe del Departamento Hemisferio Occidental, Nicolás Ezaguirre, que vino para participar de la reunión del Consejo de las Américas.
La instrucción que tienen los funcionarios argentinos en el approach son concretas: debe quedar claro que se retoman las relaciones, pero sin condicionamientos.
Boudou le adelantó al funcionario del Fondo la intención del Gobierno de retomar un vínculo con el organismo, pero sin que esto implique someterse al control que prescribe el Artículo IV de la carta del FMI.
Y, para que no queden dudas, Redrado respondió a las críticas de Blanchard a la acumulación de reservas y la nula utilidad de los acuerdos swap firmados con China y Brasil, marcando la falta de previsión, oportunidad y protagonismo que tuvo el FMI en la actual crisis financiera internacional.
Para lograr un acuerdo preliminar se está trabajando en la idea de ofrecerle al FMI el acceso a las cuentas y estadísticas argentinas, pero fuera de la estructura de las revisiones anuales que el Fondo realiza a todos sus países miembros.
La recomposición de las relaciones se anunciaría en Estambul, de manera de allanar el regreso argentino al mercado de capitales. El debut se haría con la colocación de un bono soberano, para lo cual, además del aval del FMI hace falta regularizar la situación con los holdouts y el Club de París.
El dialogo con los hombres del FMI continuará esta semana en Londres, donde Boudou y Redrado participarán de la reunión preparatoria de la cumbre de presidentes del G-20 que se hará a fines de septiembre en Pittsburgh.

Lanzan segunda fase del canje de deuda ajustable por CER

Comienza la segunda etapa del canje de bonos ajustables por CER: ahora es el turno de los Boden 2014 y otros préstamos garantizados, a cambio de los cuales se ofrece entregar un nuevo título, el Bonar 2015, que ajusta por la tasa Badlar.
El potencial de este segundo canje se estima en $ 14.000 millones, es decir, más del doble de la primera fase en la que se canjearon los bocones Pre9 y PR12, cuyos resultados se conocerán el lunes próximo.
El segundo canje se ofrecerá a partir del viernes y la ventanilla estará abierta por espacio de 48 horas. Los interesados en participar recibirán un Bonar 2015, que ajusta por la tasa que pagan los bancos por depósitos de más de un millón de pesos y que releva el BCRA, más un adicional de 300 puntos básicos. Este bono amortizará su capital en tres cuotas similares durante los últimos tres años, es decir, a partir de 2013.
Además del Boden 2014, de los cuales hay emitidos $ 11.000 millones, entran en este canje tres series de préstamos garantizados: el Global 09, Global 12, y el denominado República Argentina 08. Los PG suman $ 3.000 millones.
El común denominador de estos papeles es que todos ajustan por la inflación oficial y la intención del Gobierno es, además de despejar el horizonte financiero de mediano plazo, retirar del mercado los títulos que corrigen por la cuestionada inflación oficial y que representan una contingencia ya que durante los últimos dos años la discrepancia entre el índice de precios oficial y el que miden los analistas privados es del 100%.

martes, 1 de septiembre de 2009

Se regularizaron 32.000 millones de pesos con el blanqueo


La presidente Cristina Kirchner (foto) anunció hoy que más de 200 mil contribuyentes normalizaron su situación con el fisco a través del acuerdo fiscal, en la que se declararon casi 32.000 millones de pesos, entre moratoria y repatriación de capitales, y remarcó que la cifra resultó “mucho más alta” de lo esperado.
“Casi hemos llegado entre moratoria y blanqueo o repatriación, como se quiera llamar, casi a 32.000 millones de pesos, una cifra mucho más alta de la que se esperaba recaudar”, dijo la Presidente al adelantar las cifras del Acuerdo Fiscal que cerró en las últimas horas.
Al participar de un encuentro organizado por CAME para celebrar el Día de la Industria, detalló que de esos 32.000 millones, “la repatriación ha sido más importante que la moratoria, con 17 mil millones de pesos en materia de blanqueo de capitales destinados a la inversión y a la producción”.
Además, agregó que se acogieron al plan de moratoria impositiva “202 mil contribuyentes” e indicó que en el plan de promoción y regularización del empleo, que se extendió hasta el 28 de enero próximo, “ya se han blanqueado 330 mil trabajadores argentinos”. Evaluó que el blanqueo de trabajadores “significa algo más que un número, significa la confianza que tienen los empresarios que blanquearon a esos trabajadores en el proceso económico”.
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